lunes, mayo 18

El ajeno

Dos personas, dos corazones, ambos míos, compartiendo día a día, minuto a minuto, hasta que… el reloj se detuvo. Suenan las alarmas, se apaga el televisor. No importa llorar, no importa sufrir, no sirve ser pesimista, menos un mediocre optimista, el reloj no pierde su cuenta. Al cabo de un tiempo, llego otro corazón, este es nuevo, es distinto, es verdadero, es único. Pero desgraciadamente es impredecible.

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