SIN DAÑAR
Ambos saben lo que quieren, al verse imaginan mil cosas, las caricias, los besos, los abrazos. Pero ninguno hace nada, ninguno lo toma en cuenta, tienen miedo... miedo a los sentimientos que puedan surgir entre los dos, miedo a las personas que podrían salir heridas, miedo al dolor, al odio, al olvido, y al rencor. Las miradas se cruzan, no hay palabras, solo miradas… después huyen, y se dan cuenta de que lo único que buscaban, era un cambio.
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