Ahora te empeñas en ignorarme y cuando te miro a los ojos pones la cara como sintiendo enojos, o fijas la mirada en el piso como si yo fuera un extraño en tu vida. No me arrepiento de nada, no he cambiado en nada. Soy la misma que usa las zapatillas gastadas y el pelo suelto, la misma con la que solías beber café en una tarde fría. Soy la misma de siempre, solo cambié mi manera de mirar.
me gusta lo que escribes vale, besitos :)
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